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De 'Mariajo' en 2007 a 'Majo' en 2026: años que transformaron el golf femenino colombiano
Entre la histórica victoria de María José Uribe en el U.S. Women’s Amateur y la consagración de María José Marín en el Augusta National Women’s Amateur, se construyó una de las estructuras más sólidas y dominantes de la región.
Hay victorias que marcan un momento y otras que marcan un camino. La de María José Uribe, en 2007, fue la primera. La de María José Marín, en 2026, es la confirmación.
Entre ambas hay algo más profundo: un sistema que no dejó de producir talento ni de ganar.
Antes de todas: Marisa Baena
Pero esta historia no empieza en 2007.
Antes de Uribe, antes de todo, estuvo Marisa Baena. En 1996 ya era campeona de la NCAA Division I, anticipando lo que sería su recorrido en la élite.

Pionera en el LPGA Tour, fue la primera en demostrar que una colombiana podía competir al más alto nivel. Su legado no se mide solo en resultados —como su título en el HSBC Women’s World Match Play Championship en 2005—, sino en haber abierto una puerta que hasta entonces parecía lejana.
El origen de un proceso
Cuando María José Uribe ganó el U.S. Women’s Amateur en 2007, Colombia irrumpió definitivamente en el escenario global del golf aficionado.

Pero su impacto fue más allá del trofeo. Su carrera —con título en el Ladies European Tour y presencia constante en el ciclo olímpico hasta París 2024 con 9 medallas, incluidas 6 de oro— convirtió ese logro en punto de partida.
Y, sobre todo, dejó una certeza: no iba a ser un caso aislado.
El dominio regional: la base de todo
Ese crecimiento encontró su fundamento en Sudamérica.
En el Sudamericano Juvenil, Colombia construyó una hegemonía sostenida, con 13 títulos entre 2007 y 2025, incluyendo rachas que evidencian continuidad generacional: los bicampeonatos de 2007–2008 y 2011–2012, el dominio de 2014–2015 y una nueva etapa reciente con títulos en 2021, 2022 y 2023.
Más que una suma de trofeos, es una señal clara: distintas generaciones aprendieron a ganar.
El mismo patrón se repite en el Sudamericano Prejuvenil, con 10 títulos entre 2008 y 2025 y una racha clave entre 2012 y 2016. Ahí, en esas edades tempranas, se empieza a construir el carácter competitivo que luego se ve en escenarios mayores.
Copa Los Andes: la consolidación del proceso
Ese dominio formativo encontró continuidad en la élite regional.
En la Copa Los Andes, Colombia suma 8 títulos en la rama femenina entre 2006 y 2023, distribuidos en dos ciclos claros: uno entre 2006 y 2014, y otro más reciente entre 2019 y 2023.
Ahí el mensaje cambia: ya no se trata de proyección, sino de consolidación.
De Sudamérica al mundo
El siguiente paso fue natural: competir afuera.
Paola Moreno marcó un punto de inflexión con tres títulos en el Symetra Tour (hoy Epson Tour) y presencia en el LPGA Tour, consolidando el salto del amateurismo al profesionalismo.
En esa misma línea, jugadoras como Juliana Murcia y Paula Hurtado aportaron a ese proceso competitivo internacional, sosteniendo la presencia colombiana en distintos circuitos.
Más adelante, esa transición se fortaleció con nombres como Valery Plata —campeona del WALA 2021, con estatus completo en el Epson Tour y paso por el LPGA Tour— y María José Bohórquez —campeona del Sudamericano Amateur 2020 y hoy profesional—.
El patrón se repite: formación local, validación regional y proyección global.
El conocimiento que regresa
Hoy, ese recorrido vuelve a su origen.
Paola Moreno y Juliana Murcia hacen parte del ‘staff’ técnico de la selección Colombia de golf, trasladando su experiencia a las nuevas generaciones. Es un ciclo que se completa: las que abrieron camino ahora ayudan a construir el que sigue.
En paralelo, la base sigue creciendo. Desde la División Júnior (DJCG) emergen nuevas figuras como Ana Sofía Murcia, Catalina Monroy, Luana Valero, Cristina Álvarez o Daniela Páez, mientras que otras generaciones recientes dejaron huella con nombres como María Alejandra Hoyos –máxima campeona de la 'Copa Los Andes'–, Cristina Ochoa o María Camila Moreno; el sistema no se detiene.

María José Marín: la síntesis
En ese contexto, la aparición de María José Marín no sorprende, explica el proceso de éxito del golf femenino colombiano.
Doble campeona del Sudamericano Amateur, triple de la 'Copa Los Andes', ganadora del WALA 2025, campeona del Junior Orange Bowl y de la NCAA Division I Championship, además de Top-10 del WAGR, su perfil es el reflejo de un proceso bien construido.
Su victoria en el Augusta National Women’s Amateur no es un punto aislado, sino la expresión más alta de dos décadas de trabajo.
Una estructura que sostiene todo
Detrás de este recorrido hay una base clara.
La Federación Colombiana de Golf, a través de la División Júnior (DJCG), ha consolidado un modelo de desarrollo que detecta, forma y proyecta talento de manera sostenida. Los resultados no son casuales, son consecuencia.
Dos victorias, una misma historia
El U.S. Women’s Amateur (2007) y el Augusta National Women’s Amateur (2026) son las dos mayores conquistas del golf aficionado colombiano.
Pero lo verdaderamente importante está en el medio:
más de 20 títulos sudamericanos, ocho Copas Los Andes y una presencia constante en el golf internacional. No es coincidencia, es proceso.
El presente ya es futuro
Colombia ya no persigue la historia, ahora la escribe. Y lo hace desde un lugar distinto: con estructura, con talento y con una certeza que antes era aspiración.
Porque lo de María José Marín en Augusta no es un punto de llegada, sino la prueba de que el camino —ese que empezó hace décadas— hoy tiene dirección, identidad y continuidad.
El golf femenino colombiano ya no depende de una generación. Depende de sí mismo.