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Los niños de la Academia DJCG disfrutaron la clínica de golf del Astara Golf Championship
120 niñas y niños de las escuelas públicas de Fedegolf pasaron de ver a los profesionales desde la tribuna a compartir el ‘green’ con ellos, aprendiendo que los valores del golf se llevan a la vida. Astara y la Federación movilizan sueños.
“Aprendí cosas que no sabía: el manejo de los vientos, cómo controlar las emociones y qué hacer cuando se entierra la bola en el búnker. Fue muy divertido y una linda oportunidad poder hablar con ellos, Esteban y Will, y que nos dieran sus tips”. Con esa emoción, María José Barragán, una pequeña golfista de 11 años que entrena en el Centro de Alto Rendimiento, resumió una jornada que fue mucho más que una clase técnica. Para ella, y para otros 119 niños, el Astara Golf Championship además de ver a sus ídolos desde la tribuna, se trató también de compartir el green con ellos en una experiencia que recordarán toda la vida.
En medio del ‘swing’ perfecto y la alta actividad deportiva, el certamen del Korn Ferry Tour del PGA Tour que acoge el Country Club de Bogotá, abrió un paréntesis especial: la Clínica de Golf infantil. Esta iniciativa, impulsada por Astara en alianza con la Federación Colombiana de Golf, transformó la cancha en un aula de vida, en la que el deporte se convirtió en la herramienta para inspirar a las nuevas generaciones.
La jornada no fue una exhibición lejana. Los profesionales Will Cannon (Estados Unidos) y el colombiano Esteban Jaramillo dejaron a un lado la presión del ‘scorecard’ para volcarse a los más pequeños. Para Jaramillo, estar allí fue un viaje de regreso a sus raíces: "Me acuerdo que cuando era chiquito, ver a los profesionales era una gran inspiración; si yo puedo ayudar a que a más niños les guste el deporte, soy feliz. El apoyo de Astara es muy grande, tanto en lo financiero como en la creación de estos espacios que dan acceso a los profesionales. Espero que para ellos haya sido una experiencia increíble y que aprendan a querer el golf", afirmó el jugador profesional.
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La logística del evento demostró que la inclusión es el motor de esta alianza. De los 120 participantes, 90 pertenecen a la Academia Pública de la Federación y el respeto de clubes sociales, una cifra que da cuenta el compromiso de democratizar el acceso al golf y llevarlo más allá de los recintos privados.
Yesid Guerrero, director de la Academia Pública de la Fedegolf, hizo énfasis en el impacto emocional y familiar de la actividad: “Estos espacios son muy importantes porque los niños necesitan modelos e ídolos. Verlos los motiva muchísimo a tener una meta en la vida para llegar lejos, a entrenar y a crecer. Además, aquí las familias también empiezan a entender cuál es el camino para apoyarlos”.
Para Astara, este escenario tiene que ver con movilizar valores. La clínica demostró que el golf enseña a manejar la frustración —como cuando la bola queda atrapada en la arena— y a controlar las emociones bajo presión, lecciones que los niños llevan de regreso a sus casas, escuelas y comunidades.
“Como patrocinador principal desde hace seis años de Fedegolf, desde Astara y las marcas de su portafolio impulsamos la formación de nuevas generaciones, la masificación del deporte y los procesos de rendimiento, entendiendo que valores como la disciplina, el trabajo en equipo y el respeto aprendidos en el campo se trasladan a la vida cotidiana”, dice Andres Aguirre, country manager de Astara Colombia.
Al final del día, el impacto del Astara Golf Championship no se mide en las tarjetas y el ‘score’ de los profesionales, sino en la convicción de niñas como María José, quien hoy sabe que, con disciplina, control emocional y el apoyo adecuado, ella también puede llegar lejos.
Porque en este campeonato, el futuro se construye hoy, un swing a la vez.