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Más que trofeos, el golf da amistades para toda la vida. ¡Así se vive el Inter Rapidísimo Golf Championship!
Las rondas de práctica, los procesos de formación y los fogueos llevan a que los golfistas y los caddies formen lazos que trascienden para siempre.
12 junio, 2026
Muchas veces se escucha la frase: "El golf es como la vida". Y, al parecer, no hay mejor manera de describir lo que es este deporte para quienes lo juegan por diversión o como profesión, para los caddies que siempre están con la disposición de ayudar, guiar, aconsejar y siempre brindar la mejor actitud para sus 'partners', para el personal de mantenimiento que está trabajando —muchas veces cuando no ha salido el sol— para entregar un campo en perfectas condiciones, para los 'starters', para quienes custodian y organizan el cuarto de tacos, para la gente de campo de práctica y todo el personal que está tras bambalinas para que salir a jugar sea un placer y un escape de la rutina y el estrés.
Precisamente, la vida se trata de amistad, comprensión e incondicionalidad y eso lo entrega el golf, tal como lo está demostrando el Inter Rapidísimo Golf Championship en El Rincón de Cajicá, que reúne a varios de los golfistas más importantes de Colombia y el exterior. Este deporte demuestra que, más allá de la trascendencia de ganar, competir o postularse a becas internacionales, el principal logro radica en generar vínculos afectivos que persisten por siempre, sin importar los roles que cada quien decida desarrollar en su vida adulta.
Un ejemplo claro de esta premisa es la relación entre Iván Camilo Ramírez, uno de los mejores representantes nacionales en esta competencia del PGA TOUR Américas, y Hernando Baquero, o 'Nando', como le dice de cariño. Ambos se conocieron compitiendo en las categorías infantiles, prejuveniles y juveniles desde el año 2009. Hoy, casi dos décadas después, su conexión supera el binomio tradicional de jugador y caddie para consolidarse como una amistad de vida basada en la confianza mutua.
"Una relación que hemos construido a través de los años, que la distancia, digamos, no la ha dañado. O sea, creo que nos mantenemos en contacto lo suficiente", contó Ramírez.
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Gracias a ese trabajo conjunto y a la sincronía que manejan en el campo, Iván Camilo alcanzó hitos fundamentales en su carrera profesional.
"Con él, de hecho, entré al Korn Ferry en las etapas de Q-School. Entonces, pues, obviamente, sabe mucho de golf. Obviamente, igual que yo, ha jugado toda la vida y pues nada mejor que tener a alguien en la bolsa en quien uno confía", agregó el jugador.
Esta narrativa de fraternidad se replica en otros competidores del torneo actual. En los ‘fairways’ de El Rincón de Cajicá coinciden Emilio Vélez y Alejandro Restrepo, quienes forjaron su relación desde las canchas del Club Campestre El Rodeo y consolidaron su crecimiento deportivo compartiendo experiencias dentro de la División Júnior (DJCG).
Asimismo, Felipe Álvarez y Pedro Escobar representan la continuidad de los lazos de la infancia. Su historia comenzó en los torneos semilleros del país y se mantiene vigente en el ámbito profesional, demostrando que la competencia fomenta la unión en lugar del distanciamiento.
Finalmente, el certamen también refleja cómo el golf universitario internacional construye conexiones duraderas. Es el caso de Max Schliesing y el colombiano Juan David Coy, quienes compartieron equipo y estudios durante su etapa en el 'College' golf de los Estados Unidos, y hoy extienden esa fraternidad en las exigencias del alto rendimiento. Estos casos reafirman que el golf no solo otorga trofeos, sino alianzas permanentes para toda la vida.